Luego de ya tener la idea central clara, es el momento de comenzar a trabajar.
Sabemos que el conocimiento de materiales no es nuestro fuerte, es por esto que comenzamos a explorar y a averiguar.
Las botellas están hechas de un material llamado PET, y su proceso industrial: el PET se funde a 300° en una máquina de inyección, se crean las preformas en los moldes y por último se concluye con el proceso de soplado, por el que se crean las formas definitivas de las botellas y recipientes. Con este video nos quedo completamente claro!
Sabiendo ya el proceso de creación de una botella, comenzamos con la búsqueda de un material adecuado para nuestra maqueta de apariencia. El que creímos idóneo para representar la materialidad que queríamos lograr, fue el acrílico. Al ser suficientemente grueso como para no abollarse, y también estar disponible en una gama de colores que nos resultaba útil (colores+transparencia), es el predilecto para nuestro proyecto.
Para trabajarlo, debíamos hacer un molde para que luego pasara por un proceso de termoformación. El primer molde fue hecho de arcilla, que si bien le dio la forma principal a la primera botella, no resistió a la máquina y se trisó.
Para las botellas restantes, usamos moldes de madera. Estos funcionaron a la perfección, pero esta vez tuvimos problemas con el acrílico. Éste resultó ser más grueso de lo que creíamos (más de 2mm) y con la primera termoformación no fue suficiente. La consecuencia fue que la botella burbujeante no quedó con terminaciones finas. La que mejor tuvo resultados fue la botella herbal, porque al ser de un grosor más o menos idóneo para la termoformadora, funcionó como estaba planeado. La botella citrus, por ser la primera y no tener detalles ajustados, fue la que tuvo el resultado menos esperado.
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